La semana pasada la Maestra Arquitecta de la clase (junto con otros maetros arquitectos de la universidad) nos llevaron a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. En ella, aparte de ya haberla visitado cuando eramos niños, pudimos ver (ya con ojos arquitecuralmente más maduros) su esencia constructiva y estilística; así como las modificaciones e intervenciones que se han llevado a cabo desde su construcción hasta el día de hoy, llámese la construcción de una nueva catedral sobre una antigua o la actuación inverosímil de arquitectos e ingenieros en contraposición con su sucesivo y ya avanzado hundimiento (como todo aquello que pesa mucho en la Ciudad de México).