Un poco sobre el autor
¡Hola! y bienvenid@.
Mi nombre es Raúl Loaiza y soy estudiante de séptimo semestre de arquitectura de -muy orgullosamente- la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de Puebla (localizada al centro-sureste de México). Soy originario de la Ciudad de México pero llevo ya 14 años viviendo aquí. Cuando llegué tenía tan sólo siete años, por lo que sumándolos con mi estancia en esta ciudad suman un total de 21 años de joven vida.
Me gusta el diseño, la música (de todo tipo), el automovilismo y la historia universal. Disfruto mucho el leer de todo y el aprender y el enseñar de y a todos. Obviamente sin dejar atrás a la Arquitectura, que es la dueña de mis constantes e irreprimibles desvelos, también me encanta todo lo relacionado con la economía internacional.
Me gusta mi carrera por su sensibilidad, su versatilidad y su volatilidad. Pero lo más importante, independientemente de que casi todos los arquitectos no sepamos -y muy probable nunca sabremos- que es exactamente la arquitectura, pienso que si no sabes sus reaíces, seas estudiante o recibido, peligrosamente haces de ella un profunda y altamente deformable trivialización de lo que en sus primeros días de existencia tendió a ser, ingresando así a la vacía "fabricalización" de la profesión.
Mi nombre es Raúl Loaiza y soy estudiante de séptimo semestre de arquitectura de -muy orgullosamente- la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de Puebla (localizada al centro-sureste de México). Soy originario de la Ciudad de México pero llevo ya 14 años viviendo aquí. Cuando llegué tenía tan sólo siete años, por lo que sumándolos con mi estancia en esta ciudad suman un total de 21 años de joven vida.
Me gusta el diseño, la música (de todo tipo), el automovilismo y la historia universal. Disfruto mucho el leer de todo y el aprender y el enseñar de y a todos. Obviamente sin dejar atrás a la Arquitectura, que es la dueña de mis constantes e irreprimibles desvelos, también me encanta todo lo relacionado con la economía internacional.
Me gusta mi carrera por su sensibilidad, su versatilidad y su volatilidad. Pero lo más importante, independientemente de que casi todos los arquitectos no sepamos -y muy probable nunca sabremos- que es exactamente la arquitectura, pienso que si no sabes sus reaíces, seas estudiante o recibido, peligrosamente haces de ella un profunda y altamente deformable trivialización de lo que en sus primeros días de existencia tendió a ser, ingresando así a la vacía "fabricalización" de la profesión.
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